Norte de Tenerife: 11 recomendaciones que no te debes perder

23 septiembre 2020

A la isla canaria de Tenerife la podríamos definir con una sola palabra: todoterreno. Porque lo tiene todo. O casi todo. Aparte del mítico Teide y sus 67 kilómetros de playas, Tenerife cuenta con otra serie de atractivos que no hay que perderse. Desde pueblos tradicionales repletos de historia, pasando por paisajes naturales exuberantes, hasta rincones maravillosos que se ocultan en su interior. Unos son más conocidos, y otros menos. Y además, está a solo dos o tres horas de avión y la temperatura media anual es de 23º. Pero hay que tomar una decisión: ¿quieres viajar a la parte sur o la parte norte de Tenerife?…


  1. Llegada al norte
  2. El Teide
  3. Las playas
  4. El bosque encantado de Anaga
  5. La Laguna
  6. Comer en un guachinche
  7. Kayak en los Gigantes
  8. Barranco de Masca
  9. Las piscinas de Garachico
  10. El Drago Milenario y la Cueva del Viento
  11. El Valle de la Orotava

Uno. ¿Por qué el norte?

Antes de aterrizar, piensa que hay 2 aeropuertos en Tenerife. El del norte en el municipio de La Laguna y a 10 kilómetros de la capital (Santa Cruz de Tenerife) y el del sur, más internacional, y ubicado cerca de El Medano. Podríamos decir que Tenerife son dos islas en una. Los pueblos del norte son más auténticos y tradicionales. Los del sur, más divertidos y cosmopolitas. O podríamos distinguirlos también por el clima, o por el paisaje y por el tipo de viajero que se decide por una parte o la otra. Por eso antes de decidirte, valora lo siguiente: la zona norte tiene un paisaje más tropical, montañoso y su vegetación es más frondosa, y sus playas son volcánicas de arena negra, son más salvajes y menos accesibles; en cambio, el sur tiene un clima más caluroso y seco, y, si buscas playas, el sur debería de ser tu elección. Pero el norte es más el Tenerife genuino.

Dos. Empezar por el punto más alto de España

Si dispones de poco tiempo para explorar Tenerife, es recomendable que inicies tus visitas por el Teide, con 3.718 metros, es el pico más alto de España. Situado en el centro de la isla, tanto si viajas al sur o al norte, no tiene perdida. Una vez allí, existe un teleférico que te llevará a 3.555 metros de altura, pero piensa que luego, para llegar al cráter, hay unos 200 metros más. Se necesita una autorización y estar un poco en forma, porque el último tramo se tiene que hacer a pie. Un espectacular paisaje volcánico, casi lunar, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco y uno de los 12 Tesoros de España.

Norte tenerife Teide
Vista del pico del Teide

Tres. Las 4 mejores playas del norte de la isla

Y de la montaña a la costa norte. Es lo que tiene esta isla, que el contraste es brutal e inmediato. Sus costas miden 342 kilómetros – es la isla más grande de las Canarias – y 67 kilómetros de playas, la mitad más o menos en la parte septentrional. Eso es mucha playa, por lo que hay que elegir bien. Y lo que decíamos: paisajes casi vírgenes de arena volcánica. Y si tuviéramos que destacar las 4 mejores playas del norte serían: la Playa de las Teresitas, Playa de Benijo, El Bollullo y Las Gaviotas (para nudistas).

Cuatro. El bosque encantado de Anaga

Es importante recordar que el 48,6% de la isla está protegida. Se habla mucho de playas y del sol canario, pero la naturaleza interior desborda la isla. 43 espacios naturales. Aparte del Teide – que ya hemos mencionado antes – está otra visita inevitable en el extremo norte: el Parque Natural de Anaga. Pueblecitos perdidos, campos de vides, playas agazapadas por enormes acantilados, huertos, acantilados y paisajes con bosques espectaculares de laurasilva (de los mejor conservados de España). Es especialmente aconsejable el sendero del bosque encantado, uno de los paseos más bonitos de la isla. Por algo fue proclamada Reserva de la Biosfera.

Cinco. Pasear por la historia

Cuando viajas, siempre es interesante conocer la historia y la cultura de los lugares donde vas. Se trata de profundizar para entender mejor sus costumbres. Tenerife, precisamente, tiene un interés histórico fascinante, especialmente la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, que en un tiempo fuera capital de la isla (ahora lo es Santa Cruz). Ha sido completamente remodelada tras la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es una bellísima villa para pasear por su casco antiguo y contemplar sus monumentos y coloridas casas palaciegas. Su estilo fue inspiración y copiado en muchas ciudades coloniales de América Latina que hasta conservan el mismo encanto, como La Habana, Lima o Cartagena de las Indias. Algunas sugerencias: la Catedral, la iglesia de la Concepción (sobre todo el campanario toscano del siglo XVII), el Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna, la Plaza del Adelantado, el Ayuntamiento, el Palacio de Nava o la Casa de los Capitanes.

Seis. Comer en un guachinche

En una visita a Tenerife no hay que olvidarse del estómago. Siempre es aconsejable cargar energías. Y qué mejor manera que sentándose en uno de sus famosos guachinches (la cultura popular dice que la palabra guachinche viene de la expresión inglesa I am watching you, que era lo que decían los ingleses que iban a comprar vino). Papas arrugadas con mojo, puchero canario, gofio (una masa de harina con diferentes cereales), queso asado con mojo, la ropa vieja, conejo al salmorejo o carne fiesta, no importa, hay que cultivar el paladar. En Los Realejos, hay una bodega llamada «Las Galanas» donde sirven un delicioso pescado y un excelente vino blanco.

Siete. Kayak en los Gigantes

Su nombre no es gratuito. Con sus más de 600 metros de altura – en varios puntos – sobre el nivel del mar, estos acantilados basálticos son los más altos de toda Europa. En realidad, los Guanches, antiguos pobladores de Tenerife de la época prehispánica, lo llamaban “la muralla del infierno”. Están ubicados en la parte noroccidental de la isla y, contemplados subido a bordo de un kayak en medio del mar, la impresión se multiplica. La ubicación de Los Gigantes es inmejorable para navegar con este tipo de embarcaciones, puesto que se halla resguardada de los vientos alisios. El paisaje es salvajemente natural, sin edificaciones y perfectamente conservado, y ante la imponente roca rojiza te sientes minúsculo. Los trayectos no suelen ser muy largos (alrededor de 1 hora).

Ocho. El barranco de Masca

Si te gusta la aventura, te presentamos una de las excursiones más populares de Las Islas Canarias: el descenso del barranco de Masca. Algunos lo llaman el Machu Picchu canario. Lo cierto es que es un recorrido durísimo, pero merece la pena. Masca es una aldea en lo alto de un risco en el Parque Natural del Teno, rodeada de montañas y que sirve de puerta de entrada al barranco de Masca. Se trata de una ruta descendente de unas 3 horas (4,5km) desde el caserío de Masca hasta la playa de Masca, recorriendo un barranco con enormes paredes verticales de roca.

Nueve. Garachico y sus piscinas naturales

Cuando hablamos de piscinas naturales en Tenerife hablamos de charcos o charquitos. Las más espectaculares son las que se forman en los malpaíses cercanos a la costa. Algunos, a cierta altura del mar, se llenan solo en invierno, cuando las olas chocan contra los acantilados. Bordeando la costa norte hacia el este se llega hasta las Piscinas Naturales de Garachico, un pueblo muy bonito. Las piscinas se llaman el Caletón y son toda una curiosidad de la naturaleza. La lava que inundo el pueblo (1.706) dejó una serie de piscinas naturales de gran belleza. Cuentan con escalones, pasarelas y puntos de buceo en sus aguas cristalinas. Por cierto, un lugar ideal para ir con la familia, puesto que tiene todo tipo de servicios y el baño es seguro para los niños (cuenta con socorristas en verano).

Diez. La Cueva del Viento y el drago milenario

En el Parque del Drago, situado en Icod de Los Vinos, se levanta un árbol que podría tener unos 800 años y es uno de los símbolos de Canarias – Monumento Nacional desde 1917 – mide 18 metros y su tronco tiene un perímetro de 20 metros y cuenta con más de 300 ramas. Y ya que estamos, muy próximo a este parque, encontraremos la Cueva del Viento, un tubo de lava volcánica de 17 kilómetros de pasadizos silenciosos que las erupciones del Pico Viejo del Teide formaron en la ladera norte de la isla.

Once. Puesta de sol en el Valle de Orotava

El fabuloso Valle de La Orotava es un formidable lugar de la isla para despedirse. Los atardeceres son brutales. El centro de su población está catalogado como conjunto histórico-artístico y monumental. Durante varios siglos fue el asiento de los palacios de las grandes familias de la isla.  Sus callejuelas contienen un extraordinario colorido, que  conserva hermosas casas de la época de los primeros conquistadores. Se pueden visitar la iglesia de la Concepción, levantada en el s. XVIII y la Casa de los Balcones, construida en 1632 con una balconada y un patio interior fabricados en madera labrada. Sentarse en una de sus terrazas y disfrutar de una cena durante el atardecer es una experiencia para toda la vida.

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